La Mancomunidad de Tierras Altas celebra este año su 30 aniversario. Raquel Soria, la agente de desarrollo de la entidad, 'aterrizó' en ella hace ya más de dos décadas. Barcelonesa de nacimiento, se confiesa «enamorada» de Soria y de Tierras Altas. Desde su cargo en la mancomunidad trabaja sin descanso por dinamizar la comarca y, de momento, trabajo no le falta, por nunca antes se gestionaron tantos proyectos y tan ambiciosos.
Es momento de hacer memoria, ¿cómo surgió la mancomunidad?
La Mancomunidad de Tierras Altas se constituyó oficialmente el 14 de enero de 1995. Surge ante los primeros movimientos de empresas de energía eólica que querían implantar los primeros parques de aerogeneradores en la comarca. Los alcaldes tuvieron la visión de pensar que, si los ayuntamientos negociaban de forma independiente, podía suponer una pérdida de recursos porque los parques se instalan en las cumbres de las sierras y a las compañías les es indiferente colocarlos diez metros arriba o abajo, pero eso podía suponer una guerra económica entre los pueblos para rentar sus términos municipales. Por ello, decidieron unirse. Todos los ayuntamientos pusieron todos sus términos a disposición de la mancomunidad para que fuera esta la que gestionara con las empresas. Gracias a esa decisión, se han garantizado unos recursos que han permitido poder prestar servicios a los vecinos de los municipios que integran la mancomunidad, que inicialmente eran nueve y hoy son 16.
¿Qué balance hace y cómo ha cambiado la comarca en este tiempo?
El cambio ha sido importante en lo que se refiere a servicios. Quizá en cifras de población no ha sido tan notable, aunque es importante destacar que hemos conseguido mantenernos. En eso, también es cierto, conjugan otros elementos, como que haya empresas que apuestan por la comarca cada día. Pero la prestación de servicios ha sido y es fundamental.
¿Qué servicios se prestan?
Gracias a la mancomunidad podemos tener las carreteras limpias en la época de nieve. También hay un equipo de primera intervención para extinción de incendios. Gracias a la contratación de un monitor podemos ofrecer a nuestros vecinos actividades deportivas. La limpieza de todos los edificios municipales también se asume desde la mancomunidad...
En el medio rural resulta complicado encontrar gente para prestar determinados servicios y, gracias a hacerlo de forma mancomunada, es posible la contratación. Pero, además, hablamos de ayuntamientos con escasos recursos y poca población que, de otro modo, no podrían asumirlo. A través de la mancomunidad intentamos llegar a todos ellos.
Hablamos de servicios pero, además, la mancomunidad asume obras.
Sobre todo en los últimos años, con el tema de los fondos europeos, hemos podido incrementar nuestras actuaciones de forma importante.
Uno de los fines que tiene la mancomunidad es la asistencia técnica urbanística a nuestros pueblos y hemos contratado a un arquitecto para asesorar a los ayuntamientos en la solicitud de ayudas que tramitan directamente. Eso ha permitido, al amparo del PIREP (Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos) hacer obras por valor de 200.000 euros en el centro social de San Pedro Manrique o generar un centro coworking en Valloria.
También se ha hecho la ampliación de la sede de la mancomunidad mejorando además la eficiencia energética (con una inversión de 50.000 euros de la Junta, más 30.000 de Proynerso para equipamiento), y nos hemos constituido como oficina virtual para que los vecinos de la comarca puedan acudir aquí a hacer sus trámites. Desde la mancomunidad se les facilita la ventanilla única.
Obras hay unas cuantas y en prácticamente la totalidad de los pueblos.
Sacar estos proyectos adelante requiere personal. ¿Con qué equipo cuenta la mancomunidad?
Contamos con dos oficiales primera conductores que asumen el manejo de la maquinaria, dos de personal de limpieza, un monitor socio deportivo, un administrativo, un técnico de gestión, un agente de desarrollo, un técnico de innovación, un arquitecto, un técnico de turismo y el secretario.
Cabe apuntar al respecto que la plantilla de personal se va a modificar en este 2025 y se creará un puesto de técnico de gestión y un administrativo, que actualmente se cubren de forma interina. Tan pronto aprobemos el presupuesto se aprobará la oferta de empleo publico. Y, luego, con las ayudas a desempleados de la Diputación para mejora de la empleabilidad, contratamos entre cinco y seis personas entre abril y diciembre, de forma temporal.
En los últimos años han conseguido captar más de cinco millones de euros de fondos europeos y del Gobierno para desarrollar ocho macroproyectos. ¿Qué supone para una mancomunidad como esta?
Es un ritmo frenético, pero es una oportunidad histórica y tenemos que saber aprovecharla. El presupuesto de la mancomunidad suele rondar el millón de euros y estamos cerca de los seis en el último ejercicio. Gestionar esta cantidad, sin olvidarnos de nuestro día a día, requiere un esfuerzo elevado.
El grave proceso de despoblación ha producido una merma de servicios. Entre otros, el tejido comercial casi ha desaparecido. Tienen aprobados dos proyectos, 'Tu compra en Tierras Altas no tiene desperdicio' y 'Tu próxima compra inteligente' ¿en qué consisten?
Es el proyecto más valiente en la comarca en cuanto que supone una forma completamente distinta de desarrollar el comercio respecto de cómo se ha venido haciendo hasta ahora. La realidad es que nos encontrábamos con un tejido comercial prácticamente extinguido y entendemos que la sostenibilidad de este tipo de negocios es complicada, porque al final todos tendemos a ir a grandes superficies o a plataformas digitales.
Al ver esta convocatoria, nos pareció que estábamos obligados a intentarlo. Son proyectos que posibiliten un comercio en entornos rurales de una forma distinta a lo tradicional.
¿En qué consiste ese cambio?
Ha supuesto ya construir un edificio en el antiguo matadero de San Pedro Manrique que será un supermercado moderno, bien dotado, con zonas espaciosas, con espacio para producto fresco, panadería, una zona en la entrada para comida elaborada…
Se han adecuado también las tiendas que estaban en edificios municipales. En Villar se ha reformado un edificio que adquirió el ayuntamiento con una buena ubicación a pie de carretera para su transformación en comercio. Y la tienda de Magaña y de Cerbón se han adaptado para tener una mejor imagen y ser más cómodas. Además, se ha dotado a los pueblos de unas taquillas inteligentes donde se va a dejar la compra que realicen en las tiendas de la comarca.
Se ha adquirido además múltiple material de embalaje, carros, bolsas… para que la gente reutilice y vayamos eliminando el plástico en la medida de lo posible. Y también cajas isotermas para el abastecimiento en las taquillas.
El proyecto incluye también la adquisición de dos vehículos eléctricos, uno para aprovisionar las taquillas con la compra que realicen y suministrar también la venta a domicilio, y otro para la retirada de residuos, ya que hay mucha conciencia de reciclar pero en Tierras Altas no hay contenedores para poder hacerlo.
Yel grueso de la inversión es para la plataforma, que va a permitir hacer la compra vía WhatsApp. Pero, como muchos de los mayores de la zona ni siquiera tienen teléfono inteligente, lo van a poder hacer también llamando al teléfono fijo del comercio. Esa llamada de voz se va a trasladar en un pedido que el vendedor, sin necesidad ni siquiera de atender el teléfono, va a poder disponer.
Hablamos de una población muy mayor, ¿está capacitada tecnológicamente para hacer así la compra?
Ahora mismo suena difícil pero la idea es que sea asequible. El proyecto, de hecho, incluye una parte didáctica para ir a los pueblos y enseñar a los vecinos cómo se utiliza.
El fin es que sea accesible para los vecinos y que nos permita también hacer frente a una realidad que tenemos en la zona, y es que no tenemos personal suficiente ni son negocios suficientemente rentables como para tener a tanta gente contratada. Hablamos de 16 municipios pero hablamos de 65 localidades.
En los últimos años han hecho un esfuerzo importante por ampliar y diversificar la oferta cultural. Obtuvieron respaldo económico para desarrollar dos proyectos, 'Cultivar la memoria' y 'Rebrotar desde las raíces'. ¿Qué han posibilitado?
Es muy importante saber cómo hemos llegado hasta aquí. Lo que somos es gracias a lo que nos han enseñado nuestros mayores. Somos conscientes de que nuestra población es muy mayor y, una vez que fallezcan, se nos va una fuente muy importante y ya no va a haber nadie que nos pueda contar cómo era la vida en los pueblos. Eso es lo que trata de recoger el proyecto 'Raíces', donde se ha creado una página web con todo el material que se ha ido grabando a la gente mayor de las localidades de Tierras Altas. La gente puede ver las entrevistas íntegras y, también, buscar por temáticas. El objetivo es conservar nuestra memoria.
El otro proyecto, 'Cultivar nuestra memoria', lo hicimos con Mercedes Álvarez y desarrollamos tres actuaciones importantes: el festival de cine, que se celebró en Oncala; una actividad durante un fin de semana en Carrascosa de la Sierra para aprender a trabajar los mimbres; y el cine en curso, realizado con los niños de la Escuela de Vacaciones.
En materia cultural la mancomunidad hace una importante apuesta también por la conservación del patrimonio y todos los años saca unas ayudas que, aunque humildes, permiten mantener nuestro patrimonio.
Además, se ha hecho una apuesta por mantener los archivos municipales y vamos actualizando paulatinamente los de todos los pueblos.
En estos 30 años se ha dado un salto cualitativo y cuantitativo también en materia turística. Ahora, tienen sobre la mesa un ambicioso proyecto, el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino 'La huella de la trashumancia'. ¿Qué va a suponer?
Empezamos en el año 2007 con un plan de dinamización turística que fue el que posicionó un poco a Tierras Altas como zona donde se podía hacer turismo, porque hasta ese momento apenas se conocía. Desde entonces hemos ido haciendo pequeñas apuestas a través del Otoño en Tierras Altas, con actividades los fines de semana en todos los pueblos para poner en valor nuestros recursos, patrimonio, tradiciones, etnografía...
La apuesta más importante ha sido poder conseguir ahora fondos, tres millones de euros, para desarrollar el Plan de Turismo en Destino que se está llevando a cabo en la comarca.
Una de las actuaciones más importantes, porque teje la comarca, es una red de senderos que enlaza todas las localidades de Tierras Altas.
El plan recoge infinidad de actuaciones, temas de realidad aumentada, y una muy interesante es también la intervención en el castillo de Magaña. Otra es un museo que va a ser un referente en el tema de las estelas funerarias.
Hablamos de infinidad de proyectos pero hay uno que, de algún modo, encaja todo, el Plan Integral de Desarrollo Inteligente y Sostenible de Tierras Altas. ¿Es la apuesta de mancomunidad por abordar de forma seria el desafío de despoblación?
Al final hemos ido haciendo pequeñas cosas pero este proyecto nos permite tener un plan, un documento en el que dar prioridad a las actuaciones para intentar paliar la despoblación. Nadie tiene una varita mágica y seguramente este plan no va a suponer repoblar de golpe la comarca, pero sí puede mitigar o al menos frenar este problema.
Lo que pretendemos es intentar trasladar lo atractivo que es vivir en esta comarca. Convertir Tierras Altas en un territorio atractivo donde desarrollar proyectos de vida y que la gente entienda que aquí está atendida y se sienta orgullosa de vivir y pertenecer.
Son muchos los frentes a los que hay que buscar una solución y vamos poco a poco. Es un proyecto dimensionado a cinco años y nos han aprobado ahora la tercera anualidad.
¿Se puede frenar la despoblación de Tierras Altas o llegamos ya tarde?
El tiempo lo dirá. Pienso que es posible pero hace falta una labor de concienciación. Entiendo que una ciudad grande tiene comodidades, más diversidad… pero es agobiante. En esas ciudades no se vive, se funciona. Y pienso que esto tiene que cambiar. Porque la vida es mucho mejor en sitios como Soria y sus entornos rurales.
No sé si es tarde pero nuestra obligación es trabajar para revertir esta situación y el tiempo dirá si estamos haciéndolo bien o no ha servido para nada. Pero creo que en la vocación técnica de todos los que estamos en la mancomunidad y, desde luego, de nuestros políticos, está intentarlo y que nadie diga que no se hicieron cosas. Y cosas distintas a las que se han hecho antes, porque no han funcionado. Y es verdad que Tierras Altas es una zona muy despoblada, pero también es verdad que hemos sabido de alguna manera retener e, incluso, algunos pueblos han aumentado su población.
Hablamos de proyectos de futuro pero siempre habla también de sostenibilidad. ¿En la meta está siempre dejar un territorio mejor?
Creo que el hecho de que Tierras Altas se haya desarrollado tan poco ha permitido que nuestro territorio se conserve muy bien. Y también hay una concienciación de nuestras administraciones y de la propia población. La propia mancomunidad surge por el tema de las renovables y ha hecho una apuesta por ellas.Existe esa conciencia de gestionar bien todos los recursos y no hacer cosas de las que nos arrepintamos mañana.
Yaquí encajan también varios proyectos que se están ejecutados (financiados por el DUS5000) relacionados con eficiencia energética
Hay dos proyectos: el fotovoltaico va a suponer una inversión de 1,2 millones y va a permitir reducir prácticamente a cero el consumo de los edificios municipales; y el de alumbrado público, con unos 750.000 euros, nos va a permitir sustituir todas las farolas que quedan pendientes en los pueblos. Es importante no solo por la reducción de costes, sino también por la contaminación lumínica.
Además somos parte de la primera comunidad energética rural que se constituyó en España, que es la de Hacendera de Castilfrío de la Sierra, cuyo ámbito de actuación es la provincia de Soria. Tenerla constituida permitió que todos los ayuntamientos de la mancomunidad formasen parte de la misma y, a raíz de ello, nos presentamos también a través del DUS5000 a otra convocatoria para proyectos piloto que ejecuten las comunidades energéticas. Con una inversión de unos 400.000 euros va a permitir en un futuro que los vecinos de Tierras Altas sean socios de esta comunidad y puedan aprovecharse de alguna manera de todas estas instalaciones.
¿Por dónde debe pasar el desarrollo futuro de Tierras Altas?
Creo que es un cambio de conciencia, de estar orgullosos del sitio en el que estamos y sentirnos verdaderamente privilegiados de poder vivir en este entorno. Pero, sobre todo, es también trasladar que esto es así para que otros quieran venir a vivir aquí con nosotros. Realmente servicios hay y de calidad. Siempre se puede mejorar y tenemos que ser reivindicativos para que nuestros pueblos tengan los mejores servicios, pero no creo que sea un problema de falta de servicios, sino un problema de conciencia, de decidir cómo queremos vivir. Al final es luchar por donde quieres estar.