El sector apícola lleva años denunciando su precaria situación. Plagas y enfermedades en las colmenas, altos costes de producción y un etiquetado que favorece las importaciones de productos que no son miel sin que el consumidor pueda identificarlos son los principales problemas de esta rama ganadera que no solo produce una miel de altísima calidad, sino que asegura mediante la polinización el acceso a multitud de alimentos que, sin las abejas, escasearían o directamente desaparecerían.
Debido a esta situación y a la inacción de las autoridades, apicultores españoles, franceses y portugueses protestaron el martes de forma simultánea en Madrid, París y Lisboa bajo el lema 'Apicultores europeos contra el fraude. Los jarabes fabricados no son miel' contra las importaciones masivas de miel falsa. En concreto, convocados por COAG y Unión de Uniones y con el apoyo de Cooperativas Agro-alimentarias de España, alrededor de un centenar de representantes del sector apícola reclamaron ante la oficina de la Representación de la Comisión Europea en Madrid tanto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, mayores controles en frontera de miel adulterada y el rechazo al acuerdo Mercosur. «Nos han abandonado», aseguraron representantes de COAG durante la concentración.
La organización agraria denuncia que la avalancha de siropes y sucedáneos de miel que hay en los lineales de las grandes cadenas de distribución europeas y la «permisividad» de las administraciones está dinamitando los esfuerzos de los apicultores profesionales por ofrecer un producto de «alta calidad, sano y sostenible». Los apicultores instaron a la Comisión Europea a poner en valor la alta calidad de la miel, aplicar las normas de trazabilidad y rechazar acuerdos comerciales que pueden poner el peligro un sector que es relevante para el medio ambiente como es el apícola.
Amarga miel - Foto: Miguel Ángel ValdivielsoPor su parte, Unión de Uniones, que también estuvo presente en la manifestación, criticó que se esté permitiendo, supuestamente, la entrada de miel adulterada poniendo en riesgo las explotaciones apícolas europeas y en cuestión la calidad de la miel, por lo que reclamó una regulación con más controles en la entrada de productos apícolas de países terceros para garantizar la correcta trazabilidad alimentaria.
La organización señaló además que, con los acuerdos comerciales con países terceros (léase Mercosur), se estaría fomentando una competencia desleal con la entrada de miel con costes muy inferiores, por lo que insta a que se impulsen las marcas de origen y que se impongan aranceles para amortiguar la entrada de mieles de países que producen a bajo coste y que está provocando una competencia desleal.
Validación de métodos.
El responsable del sector apícola de COAG, Pedro Manuel Loscertales, aseguró en la protesta que un informe de 2023 de la misma Comisión Europea (CE) reconocía que «el 46% de las mieles que circulan por Europa son supuestos fraudes», por lo que reclamó «mayores controles en frontera y una mayor trazabilidad», mediante la validación de algunos métodos de análisis que permiten distinguir la mieles puras de las adulteradas, pero que en la Unión Europea (UE) no se consideran admisibles de momento. En ese sentido, consideró necesaria la creación de un laboratorio de análisis de referencia europeo.
Además, expresó su desacuerdo con el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur por el impacto que puede tener en más importaciones de miel, que a su juicio pueden ser «la ruina» para el sector. Loscertales señaló que muchas de estas mieles importadas son realmente «jarabes» que se venden a un precio en el mercado al que los apicultores nacionales no pueden hacer frente, porque no cubrirían costes. Y aseguró que la acción del martes es «la primera de muchas reivindicaciones» mientras la UE no adopte soluciones y que esperan que en próximas convocatorias se sumen más países comunitarios.
Por su parte, el miembro de la Ejecutiva de Unión de Uniones Carlos Vicente pidió a la UE que «deje de ser hipócrita» con el sector porque «se le llena la boca destacando la importancia» de la apicultura pero luego la normativa «va camino de extinguir al sector». La apicultura está en una situación «frágil, con muchas dificultades» y haciendo frente a un «fraude» de mieles importadas que son «de baja calidad», añadió durante la protesta. Para Vicente es necesario «valorar los impactos» que sobre la producción comunitaria tienen acuerdos como el recientemente cerrado con Mercosur.
Las cooperativas apícolas, que apoyaron la protesta a través de Cooperativas Agro-alimentarias de España, consideran urgente que las instituciones europeas y estatales actúen de inmediato. Para ello solicitan que se acelere al máximo el reconocimiento y validación de métodos de detección de adulteración de mieles, que se incrementen los controles analíticos en frontera y se asegure una mayor trazabilidad de las mieles. Para Cooperativas, sin estas herramientas y controles no se podrá controlar el fraude en este sector y la competencia desleal que supone la miel fraudulenta en el mercado europeo.
Reunión.
A finales de diciembre, organizaciones del sector productor solicitaron una reunión de alto nivel al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para reclamar un mayor refuerzo en los controles en las importaciones de miel, una efectiva trazabilidad en todo el proceso de comercialización de la miel, un estricto cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria y acciones de promoción institucionales (campaña específica de la miel y productos apícolas), entre otras actuaciones. Agricultura ha respondido a dicha petición y ha convocado una reunión que se celebrará el próximo 10 de febrero. «Desde UPA tenemos la esperanza de que en dicha reunión se dé respuesta por parte del Ministerio con diversas medidas ante la insostenible situación por la que está atravesando el sector apícola español», manifestaron desde la organización agraria.
Solo hay que probarla.
Más allá de las reivindicaciones para el sector, entre los apicultores presentes en Madrid el martes había una idea clara: si el consumidor prueba la miel española y puede identificarla por el etiquetado, no va a querer ninguna otra. Apicultores como los hermanos Iván y Pablo Fuertes, de León, o Antonia Valero, de Sevilla, se mostraron convencidos de que si al consumidor se le detalla bien cuál es la miel de España optará por ella frente a los «sucedáneos» que llegan desde terceros países.