¿Qué vas a hacer en los próximos actos presanjuaneros? Si eres padre sanjuanero o madre sanjuanera y no tienes muy claro lo de llevar a tus pequeños al monte el próximo Desencajonamiento y Lavalenguas; o si te apetece pasar un fin de semana diferente sin menores al cargo;o si simplemente quieres ofrecer a tu hijo o hija una alternativa de ocio en un entorno natural privilegiado durante un fin de semana... desde Abioncillo Pueblo Activo tienen una propuesta que hacerte.
Desde este pueblo soriano han ideado un plan B para los menores en los próximos actos presanjuaneros, un «minicampamento» para niños y niñas de entre siete y trece años que promete ser una experiencia de diversión, aventura, aprendizaje, experiencias, convivencia y desconexión en un lugar especial, rodeado de naturaleza e historia.
La idea surgió «escuchando a compañeros con hijos» que, «cuando se acerca San Juan, siempre se plantean la disyuntiva de qué hacer», explica Bhishma Hernández, CEO de Abioncillo SL, la empresa que desde hace tres años gestiona el mítico pueblo escuela. «Nosotros estamos acostumbrados a hacer actividades con niños (durante el curso, con colegios y, en verano, con campamentos) y pensamos... ¿por qué no facilitamos a los padres y madres que quieran celebrar San Juan para que tengan de alguna manera un fin de semana para ellos?», repasa Hernández. De esa pregunta, salió la alternativa: «Un minicampamento de fin de semana en el que la propuesta es que nos dejen a los críos el viernes por la tarde y nosotros nos encargamos de ellos hasta el domingo por la tarde, que se los llevamos de vuelta a Soria. La idea es enseñarles el pueblo, hacer actividades y que tengan un ocio diferente al que pudieran tener si se quedan en Soria», explica el responsable de Abioncillo Pueblo Activo, que insiste además en que se pretende dar todas las facilidades posibles a los padres y madres para que, al menos durante un fin de semana (o dos) «no tengan que pensar en nada» ni preocuparse por el bienestar de sus retoños. Para ello, destaca, desde el proyecto educativo se encargarán de los desplazamientos desde Soria (partiendo del Rincón de Bécquer), del alojamiento en el albergue de Abioncillo, de la manutención (con cinco comidas diarias y con alimentación «completa, variada, cuidada y casera»), del ocio y entretenimiento (con infinidad de actividades programadas según la edad de los menores), del cuidado (con monitores cualificados y atención las 24 horas) e, incluso, de aportarles vivencias que seguro serán inolvidables para los pequeños.
Para este año, se ha programado la actividad durante dos fines de semana presanjuaneros, el delDesencajonamiento y el del Lavalenguas. En el primer caso, la actividad infantil arrancará el viernes, 30 de mayo, y concluirá el domingo, 1 de junio. En el caso del Lavalenguas, se recogerá a los niños el 6 de junio y estarán en el campamento hasta el 8. Para facilitar que aquellos que lo deseen puedan participar en ambas citas, «se ha previsto actividades diferentes cada fin de semana», destaca Hernández.
El programa previsto arrancará el viernes con la recogida en Soria y traslado a Abioncillo. La primera actividad será una presentación, «para que conozcan al resto de niños y niñas». A partir de ahí, todos convivirán en el albergue y participarán de diversas actividades juntos, si bien se establecerán grupos por edades, al objeto de adecuar cada experiencia y juego al perfil de los participantes. En principio, está previsto hacer grupo de siete a nueve años, de diez a doce años y de doce a catorce años.
La diversión y aprendizaje están garantizados y, entre otras jornadas, está planteado hacer talleres en el río, aprovechando la ribera del río Abión, la rica flora y fauna de la zona, y que el río va muy limpio por allí y es una entorno natural seguro. «Algunos seguro que cogen hasta cangrejos», apunta con una sonrisa el organizador. Dado que Abioncillo está en un entorno natural único, se prevén diferentes experiencias con la naturaleza y, también, actividades de huerto, aprovechando que el proyecto educativo cuenta con su propio espacio para el cultivo de alimentos, que se consumen en el propio albergue. Además, se harán actividades de noche, con un paseo por el monte, y, según la edad, se visitará el museo etnográfico, donde los chavales y chavalas podrán conocer piezas de tiempos pasados que seguro les sorprenden. No faltarán los juegos populares, una actividad que permite enlazar con generaciones pasadas y, sorprendentemente, «les encanta jugar a la tanguilla, los bolos y la calva». «Algunos chicos nos dicen que se han olvidado del teléfono móvil», apunta Hernández, sobre la grata experiencia que se ofrece.
Las inscripciones ya están abiertas en la web del proyecto y hasta completar el aforo, que es de 80 personas.