La transición energética requiere incorporar tecnologías que pueden ser decisivas en el reto de la descarbonización pero que, además, ofrezcan una fuente de ingresos adicional para sectores clave de la economía como el primario. En este contexto, el sector del biogás ofrece una alternativa eficiente y segura, una solución viable para generar energía limpia, reducir el impacto ambiental y potenciar la economía circular. También, para dinamizar la economía local y combatir uno de los grandes males que acechan esta tierra, la despoblación.
Europa lleva años marcando el camino y España parece no querer quedarse rezagada en la adopción y desarrollo de esta tecnología. En este escenario, Castilla y León se presenta como una comunidad con un potencial importante, con capacidad incluso para liderar el desarrollo de esta tecnología en España.
RECURSO ESTRATÉGICO
«Es un gas natural de origen renovable», «metano de origen biológico que se produce con recursos endógenos», sintetiza el investigador establecido de la Universidad de Valladolid (UVa), experto en biogás y doctor en Ingeniería Química y Ambiental, Alfonso García Álvaro, a la hora de explicar qué es el biometano. En cuanto a sus usos, concreta, «el metano es una molécula que, por sus características, tiene un alto poder calórico y se puede utilizar para generar calor, electricidad o, incluso, podría ir directamente como biocombustible para vehículos».
La UVa acumula ya «más de 20 años» estudiando este «recurso estratégico» que, apunta García Álvaro, en Europa acumula ya más de 30 años de experiencia y «supone una realidad en el mix energético, pudiendo sustituir a más del 10% del gas natural de origen no renovable». En concreto, los grupos de trabajo de la universidad dedicados al biogás avanzan en la investigación y desarrollo de diversos proyectos piloto que buscan «nuevas metodologías» que permitan que «este proceso biológico sea lo más eficiente posible».
POTENCIAL EN EL TERRITORIO
Actualmente hay once instalaciones en operación en España, una cifra «modesta» si se compara con el despegue que ya existe en Europa, donde hay más de 21.000 plantas de biogás y biometano (más de 1.500 son solo de biometano). No obstante, en España la producción de biometano está «en plena fase de despegue», asegura el director de comunicación de la Asociación Española del Gas (SEDIGAS), Julio César Gutiérrez. De hecho, los estudios realizados por SEDIGAS apuntan a que «podríamos generar hasta 163 teravatios-hora (TWh) de biometano al año».
En esta tesitura, Castilla y León es una de las comunidades «con más potencial». Su «potente sector ganadero y su industria agroganadera» aportan -entre otros aspectos- las «condiciones óptimas» para convertir a Castilla y León en referente y liderar el desarrollo del biometano en España». «Podría producir hasta 38 TWh al año» y acoger «unas 500 plantas de biometano que supondrían movilizar más de 10.000 millones de inversión y generar 5.000 empleos directos y otros 11.000 indirectos», destaca el portavoz de SEDIGAS, que recuerda que actualmente hay una planta en operación en la comunidad pero la Consejería de Medio Ambiente de la Junta gestiona en estos momentos 95 expedientes.
A la vista de los datos, el biometano «representa una clara oportunidad ambiental, económica y de desarrollo local», sentencia Gutiérrez. Desde SEDIGAS tienen claro que el desarrollo futuro pasa por trabajar en tres líneas: «un marco regulatorio estable y favorable a estos proyectos (acelerar los procesos, establecer incentivos...)», «la colaboración entre sectores (primario, industria y energético)» y «un enfoque coordinado entre administración, empresa y entidades locales»; y «la concienciación y el apoyo social».
Desde la Asociación Española de Biogás (AEBIG) comparten las valoraciones de SEDIGAS y consideran que «tenemos buenas empresas, un entorno de I+D y de universidades muy competitivo y con conocimiento, los medios y la materia prima» para que el despegue de esta tecnología sea un éxito en España y en Castilla y León, según destaca el presidente de AEBIG, Luis Puchades, quien insta a trabajar también en varias líneas: «Reforzar la colaboración público-privada», que «la administración tutele y supervise que los proyectos son conforme a normativa ambiental», que las empresas planteen «proyectos razonables y con volúmenes mesurados», y que el sector «se involucre» para que los proyectos sean «un éxito operacional pero, también, social».
con recursos endógenos. El sector agrícola y ganadero en España se encuentra en un momento crítico. Es un momento de crisis pero, también, de retos. En esta tesitura, el auge de la bioenergía y, en particular, del biometano, es una alternativa que puede trascender a su tradicional producción de alimentos.
El secretario técnico de Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) Soria, Juan Francisco Barcones, insta a apostar por «la tecnificación y la ciencia» para «aportar soluciones» al sector. Y, si bien es cierto que desde el agro las deyecciones ganaderas nunca se ha considerado un problema «sino un recurso», asumen también que el desarrollo del biometano puede ser una alternativa para la «revalorización» de estos subproductos. Generar energía a partir de los residuos agroganaderos es una opción interesante para «poner soluciones y salir beneficiados», considera.
Este tipo de soluciones afecta especialmente a la ganadería intensiva y, en concreto, al porcino, donde convertir el purín en un activo tan importante como el biogás es no solo un reto ambiental sino también económico para los productores del sector. Lo saben bien en la Federación de Asociaciones de Productores de Ganado Porcino de Castilla y León (FEPORCYL), donde llevan «años» trabajando para «tratar bien» sus subproductos y, desde que surgieron estas nuevas tecnologías, «colaborando activamente con aquellas empresas donde se considera que puede ser viable para dar un valor añadido a nuestros productos, nuestro medio y nuestro sector», explica el presidente de FEPORCYL, Miguel Ángel Ortiz, quien considera que la comunidad tiene margen para avanzar en este campo. «Para seguir creciendo no necesitamos nada más que hacer lo que estamos haciendo ya, pero que los permisos sean más ligeros», apunta, apostando por que la inversión en plantas de biometano permita aportar «un valor añadido a nuestros subproductos» pero, también, «un abaratamiento de nuestra gestión o una riqueza diferente a lo que el sector aporta en sí mismo». Con ello, confía, se podrán «hacer más viables» unas explotaciones que «en la última época se están viendo muy afectados por la normativa». «Puede ser una oportunidad para dar un valor añadido al sector y crear más riqueza en nuestro entorno y medio rural», sentencia.
APORTAR SOLUCIONES
Biorig es una firma de raíces sorianas, la división de producción de biometano de Solarig. La firma nació con el fin de aportar soluciones innovadoras en el área de los gases renovables y la captura del CO2. Hoy en día desarrolla diez plantas en seis provincias de Castilla y León. Sus proyectos tienen seña de identidad propia, por tres cuestiones: «Nos dedicamos exclusivamente a la gestión de estiércol, paja y purín. Enfatizamos e intentamos localizar estos proyectos en áreas rurales donde la ganadería y agricultura tienen una especial presencia», apunta sobre el primer aspecto Carlos Aguilar, el director de Gases Renovables de Biorig. Pero, además, sus plantas suponen la producción de un producto fertilizante «homologado, oficial y que cumple con el reglamento de Europa y de España», de modo que se asegura la correcta higienización y aporte de un producto de mayor valor agronómico. Además, «intentamos seguir un modelo de economía circular», sentencia.