Ocho vehículos de Conservación de Carreteras del Ministerio de Transportes y Movilidad Urbana se encuentran estacionados en las inmediaciones del puente de la N-110 en San Esteban de Gormaz en la mañana de este jueves, tres días después de que se produjera el hundimiento de parte de un voladizo y un tajamar del viaducto romano. Sobre las 11.00 horas, los operarios rematan el vallado y la señalización a lo largo de esta infraestructura sobre el río Duero. Poco a poco, van abandonando el lugar. Desde que se produjo el derrumbe el 10 de marzo, como consecuencia de las fuertes lluvias de la borrasca Jana, este tramo (kilómetro 70 de la N-110) permanece cerrado al tráfico y el paso peatonal de residentes solo se permite de 7.00 a 22.30 horas, mientras el nivel del agua no suba. Hasta nuevo aviso.
Mientras tanto, más de 600 vecinos que viven «al otro lado» del puente y varias pedanías (Atauta, Olmillos, Ines, Piquera de San Esteban, Peñalba de San Esteban o Soto de San Esteban) se ven obligados a recorrer 49 kilómetros en coche para salvar una distancia de tan solo un kilómetro. El alcalde de San Esteban de Gormaz, Daniel García, alerta del «aislamiento» de estos residentes de la atención médica de urgencia, del servicio de bomberos si se requiere, del transporte escolar... de su día a día. «Es competencia estatal, es una carretera nacional. Queremos una solución ya. Esto es muy grave», advierte.
El regidor sostiene que la borrasca Jana ha sido la puntilla a una situación límite que se denuncia desde hace años sobre el estado de este histórico viaducto que, a diario, soporta el tráfico de 1.300 vehículos (más de 200 camiones). Por ello, García exige la intervención del Regimiento de Pontoneros y Especialidades 12 de Zaragoza del Ejército de Tierra, unidad experta en la construcción de puentes de apoyos fijos y flotantes con la que ya mantuvo una reunión este jueves, para la ejecución de un paso provisional mientras se pone en marcha el proyecto de la reclamada variante que una la N-110 con la A-11.
San Esteban de Gormaz, la vida "al otro lado del puente" - Foto: E.G.MAdemás de la intervención de la unidad de Conservación de Carreteras, el Ministerio enviará un equipo de buzos para la inspección subacuática de los daños en el puente. «Así me lo ha trasladado el subdelegado del Gobierno, Miguel Latorre. Entiendo que se trasladarán cuando baje la riada», cuenta el alcalde sanestebeño.
estrategias de movilidad. Mientras tanto, los vecinos afectados recurren a distintas opciones para que la conexión con el núcleo que concentra todo los servicios sea más fácil. La bicicleta es uno de los medios elegidos para recorrer este tramo cortado al tráfico y poder portar carga. Carlos Rupérez, natural de Piquera de San Esteban, vive en Madrid, pero tiene su segunda residencia en San Esteban de Gormaz. Deja el coche a la entrada del puente, donde lleva una bicicleta plegable, con una barquilla en el manillar y a la que engancha un carro en la parte trasera para transportar carga de peso o para la gata. En el vehículo de dos ruedas se desplaza hasta su casa en la villa ribereña. «El puente ya estaba tocado. Nos hace falta la variante», aduce.
«Yo también vivo al otro lado», refiere Eusebio Esteban, que igualmente se mueve en bicicleta para acercarse a hacer la compra. «Es un desastre. Ya estábamos mal con el semáforo, pero es que ahora estamos incomunicados. Cuando hicieron las obras [2017] lo vimos, porque las aceras se hundían. Tienen que dar una solución provisional», señala.
Este vecino explica que su mujer también se desplaza en una bicicleta eléctrica y tienen un coche en su casa y otro en la de sus suegros, para evitar recorrer una distancia de 50 kilómetros si, en un momento dado, tienen que desplazarlos por una emergencia sanitaria. «Además, la gasolinera más cercana que tenemos en este lado es la de Ayllón (Segovia)», apostilla este vecino.
Otra de las cuestiones que pone de manifiesto es que algunas empresas y bodegas, que están ubicadas en la misma zona, se ven obligadas a asumir 50 kilómetros a mayores para el transporte de sus mercancías.
Meiga y Douwe, ciudadanos holandeses, han venido a pasar unos de vacaciones a Ines, a casa de los padres de ella. Cruzan el puente andando, con su bebé en el carrito. «Vamos a comprar el pan», cuenta Meiga. Explica que para ellos no es una situación excepcional, teniendo en cuenta que residen en el norte de Holanda, donde «no para de llover». No obstante, admite que sí le preocupa que sus padres, residentes durante todo el año en Ines, tengan que estar durante mucho tiempo en esta situación para poder ir a San Esteban de Gormaz o a Soria.
Asimismo, David, transportista de neumáticos, se encuentra al llegar a la entrada del puente que no puede circular y que tendrá que desplazarse hasta Langa de Duero para llegar a Ayllón, su destino. «No sabía que estaba cortado», afirma.
preocupación. Por su parte, el presidente de la Diputación Provincial, Benito Serrano, aseguró este jueves en Vive! Radio Soria que está «preocupado» por los desbordamientos de los últimos días y, en especial, por la situación que se ha generado tras el desprendimiento del puente romano de San Esteban de Gormaz. «Limita mucho las comunicaciones con Soria, Pinares, Madrid... Es un puente con una alta densidad de tráfico. Es el momento oportuno para reclamar algo para lo que en el año 2003 ya se hizo una recogida de firmas, para que se hiciese un puente nuevo. No tiene mucho sentido que un puente medieval diseñado para carros pueda sostener todo este tráfico, con tantos camiones», explicó Serrano.
El mandatario provincial apuntó que el diputado del Partido Popular, Tomás Cabezón, ha solicitado a través de una pregunta en sede parlamentaria información «de lo que se está haciendo» y la respuesta es que «se está trabajando en ello».
«El problema es que la situación es anómala. Se debería haber dado una solución hace mucho tiempo. Se hizo la Autovía del Duero, hay una rotonda que enlazaría con la carretera de Madrid y se eliminaría ese problema [...] Aquí hace falta una medida rápida y excepcional. El Gobierno de la nación tiene medidas suficientes y cuando ha habido otras emergencias, se han puesto en marcha. Avalo la petición que ha hecho el alcalde en este sentido», argumentó al respecto.