Nadie ha hecho tanto por Soria como el escritor Antonio Machado. El profesor de francés que en 1907 arribó a Soria para ocupar su cátedra por descarte. El Machado docente quería impartir clase en Madrid o Sevilla. Tras no poder optar a ninguna de las dos plazas, eligió la ciudad castellana de apenas 7.000 habitantes por su cercanía con la capital de España. Cuando tomó posesión de su cátedra tenía 32 años y, a partir de ahí, asemejó la realidad de Soria con la del resto de un país que languidecía.
Hoy 65 sorianos en representación de la ciudad a la que puso voz, le rinden tributo. Quieren devolver al autor lo mucho que hizo por Soria al dedicarle el poemario 'Campos de Castilla', una de las obras trascendentales de la literatura universal. A primera hora de ayer cogieron el autobús que les llevó hasta la ciudad francesa de Collioure para unirse a un homenaje de la Fundación Antonio Machado de esta localidad, en un viaje organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Soria.
Antonio Machado, el intelectual, acostumbrado a vivir entre personas más instruidas en París y Madrid, descubrió en Soria las penurias de España y despertó del sueño modernista. Fue Soria quien le hizo cambiar su percepción de la poesía que se diluía en la belleza y el simbolismo para pasar a ser una lírica de "acción".
El literato más estudiado del siglo XX dedicó una obra entera a Soria a través de 'Campos de Castilla', así lo determina el director de la Fundación Antonio Machado, Jesús Bozal Alfaro, quien ha estudiado la obra del poeta sevillano; ha buceado en la Soria de la época; y ha participado de la mano de la Universidad de Valladolid en la traducción al inglés del poemario.
"Antonio Machado llegó a Soria y se quedó impactado. Lo dijo claramente: No hay paisaje sin paisanaje y la musa del autor no fue su mujer, Leonor Izquierdo, sino el pueblo sencillo de Soria. Su mejor amigo fue el dueño de la pensión, Isidoro Martínez, que estaba casado con la tía de su mujer Leonor. Él se codeó con la gente sencilla de Soria durante su estancia en la ciudad", narra el investigador que apunta a que este soriano acompañaba al escritor a todas partes y sale habitualmente junto a él en las pocas fotografías que se conservan.
Bozal refuerza la idea de que Machado escribía para el pueblo; hacía lo difícil fácil; y era preciso y acertado en sus palabras. Más de un siglo después, sus enseñanzas siguen vigentes y no son pocos los políticos que recurren a sus versos o sus citas para dar empaque a sus discursos.
Machado corregía una y otra vez sus textos, es decir, los elaboraba con tiempo. Es por ello que, según Bozal, han transcendido en el tiempo y están de actualidad. "Sus textos son muy buenos. 'Campos de Castilla' es uno de los libros más importantes de la literatura universal. Hay escritores que hacen libros cada tres meses pero los buenos escritores dedican años. Machado rehacía el poema, cambiaba el adjetivo, el nombre, hasta encontrar la palabra exacta. Sus poemas están trabajados porque el poeta no se inspira; trabaja", reivindica para insistir que su obra ha transcendido también por el buen manejo de la lengua española.
La filóloga y escritora Monique Alonso considera que la aportación más grande de Machado a la literatura española es haber escrito con "sencillez y sin florituras"; saber expresar mucho sin rebuscar cosas que solo los más intelectuales podrían entender. "La poesía de don Antonio está al alcance de todos. Creo que poesía, como en arte, en pintura. La poesía, el arte, son buenos si te llegan. Si te conmueven, si sientes algo al leerlo o un cuadro al verlo es bueno, sino no vale nada".
El director de la Fundación recuerda que fue el filósofo Julián Marías la personas que mejor estudió la filosofía de Machado y, en su día, consideró que su obra filosófica es "la experiencia de la vida". "Pero no puede desecharse la evidencia de que en los escritos de Machado -y sobre todo en su poesía- hay una forma sutil de saber, algo que podríamos llamar una doctrina", escribió Marías.
Corpulento, fumador, discreto, sencillo y bromista como buen andaluz, Antonio Machado implantó en el Instituto que ahora lleva su nombre el método de estudio de la Institución Libre de Enseñanza. Sus alumnos, "la flor innata de la ciudad", según Bozal, tuvieron la suerte de ser enseñados por el autor más estudiado en los institutos de España por su calidad literaria tanto en lírica como en prosa.
La poesía de Machado, como toda buena obra de arte, es democrática y conmueve. Con sus versos, como bien dice la escritora Monique Alonso, se puede pintar un cuadro.