Llevo días asomándome a las dedicatorias en algunos libros de mi biblioteca, que valoro por sus títulos y mas aun por quienes tuvieron la buena idea de ponerlos en mis manos. Rescato también los que provienen del regalo en pesos argentinos que mi abuela materna solía hacerme para mi cumple. Inmediatamente yo los invertía en un par de obras que con el paso del tiempo iban variando de géneros junto al deleite de elegirlas y de cultivar el hábito de autodedicármelas. Muy cordialmente, con Amor XXL, con muchísimo cariño, con la ilusión de que te guste... 
En algunos estantes lucen epistolarios y biografías, de las que era habitué entrados mis 30, explorando sentires y emociones de un universo de firmas ilustres y de destinatarios a la par. Continuo hallando riqueza en el vigente poder de las cartas, y de manuscritos que despiertan puntos de atención hacia las ideas mas visuales de hoy. La Historia suele tomar a los hombres desde el momento en que les toca ser protagonistas, y además indaga sus orígenes. Me siento indisolublemente unida a muchos de ellos que me acompañan con recuerdos vivos , lecturas constantes y paginas memorables, llenas de estímulos. Son esos libros que invitan a volver a ser leídos, con ideas bien contadas para el discurrir cotidiano de un Lector. Textos breves de largo aliento que añaden definición con estilo, entradas creativas en un espacio pródigo e intenso con vocación sonora y sugerente expresividad. De antigua conocida a Lectora amiga, con los mejores deseos. Con alta estima y gratitud, con todo afecto... Los recuerdos de Hispanidad en años de argentinidad tienen el premio a la asistencia perfecta, desde luego. Por tierras míticas, profundas y ancestrales que nos configuran y enamoran. Reseñas bibliográficas y fuentes actualizadas para dinamizar mi contrato de Lectura realimentado cada año, hecho disfrute abarcador, en un reciclaje de formación centrado en la comprensión integrada de la sociedad digital que aporta conocimiento y Cultura. Escribir y leer suponen esa aventura que nos lleva a dar los paseos de nuestras vidas. Esta semana me eche a andar por la calle Antonio Machado en Buenos Aires. Un sendero breve en verdad, interrumpido por el Parque Centenario, pulmón verde apreciadísimo por los vecinos de la ciudad. Por cierto, inspirada en un motivo significativo, conversando con la mujer que siempre va conmigo, en el 150 aniversario del nacimiento del soriano-andaluz impar. Esa voz que conforta soberanamente con sus letras de infinita sensibilidad. La sesión de cambio de estación -al otoño aquí y a la primavera allí- del recién inaugurado Club de Lectura del Centro Soriano Numancia de Buenos Aires, en el Instituto de Historia de España de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) estará dedicado a párrafos machadianos que la celebración dará contexto. Una iniciativa ilusionante y comprometida de la institución castellana que el próximo 30 de octubre cumplirá 115 años. Desde el verano argentino me acerco al lejano recuerdo de una dedicatoria de autora, en un título que compré en una Feria del Libro en Mar del Plata -la Ciudad Feliz que el año pasado festejo sus 150 años-. «Para María del Pilar que estudia Derecho, que tanto tiene que ver con el alma y las pasiones». Algo medular en los lugares protagonistas y excluyentes del año que comienza, que llevará a un diálogo entre marcas de vida, hallazgos propios y lo intangible en un recorrido por los rasgos de identidad de la Soria machadiana, que tantas dedicatorias recibirá.