Urgencias y emergencias son conceptos relativos. Lo que para unos resulta inaplazable para otros no corre prisa. Es más, no sólo depende de la valoración que cada uno haga de la situación, sino también de donde ésta se produzca. No tengo la menor duda de que si una riada se lleva un puente en Cataluña, Valencia o Madrid, que supone una complicación para el tráfico y complica la vida de los lugareños, que son muchas personas y además muchos votantes, la Unidad Militar de Emergencias, y los 'pontoneros' del ejercito ya estarían aplicando una solución provisional hasta que el puente estuviera reparado, si es que eso es posible. Además; ¿qué mejor práctica para los profesionales de las Fuerzas Armadas, ahora que estamos en tiempo de rearme.- o sea, periodo de enriquecimiento obsceno de la industria de la guerra,- para demostrar la eficacia de lo que aprendieron en sus academias y acuartelamientos? Pero claro, hablamos de San Esteban de Gormaz, Soria. Cuatro y el de la guitarra. Paciencia, todo llegará, que no hay para tanto.
Asistimos pasmados, en fin, a la batalla de pedradas estúpidas e inútiles entre populares y socialistas, para satisfacción orgásmica de Vox, mientras que nadie de los que nos representan, mueve ficha. Ojo, mover ficha no es mandar una nota de prensa reivindicando soluciones ya, cosa que hace el PSOE si compete a un gobierno del PP y viceversa. Imaginen una reunión, el día de la fractura del puente, de nuestros diputados Cabezón y Rey a resultas de la cual pactan exigir conjuntamente al gobierno que actúe ya y que los activos que vegetan en los cuarteles, se pongan manos a la obra para resolver el problema y de paso demuestren que pueden defender el país si Putin, Trump, Netanyahu y la madre que los parió dinamitan el planeta y nos enfangan a todos en un conflicto mundial. ¿Lo imaginan?... Yo tampoco y si alguno de ustedes piensa lo contrario más vale que les suene ya y a todo volumen el despertador y dejen de soñar.
Casos como éste, que sin ser una tragedia, afortunadamente, nos hacen pensar en lo que somos y en lo que valemos, deberían suponer un reflexión generalizada de nuestra pequeña comunidad provincial para tomar decisiones radicales al respecto de los políticos apesebrados cuya prioridad es estar en la lista de los siguientes comicios. Ya sé que la realidad es mucho más complicada que mi relato. Esa es la coartada. Todo es relativo. Lo es la dimensión de un problema en función del territorio al que afecte y también el impacto que puede tener en la confortable supervivencia de quienes pueden complicarse el futuro en lugar de sestear, plácidamente, a la espera de que escampe el temporal.