La OTAN vuelve a ser un tema de relevancia dadas las tensiones geopolíticas actuales. Los productos culturales están influenciados por las tensiones políticas (y militares), que dan lugar a intercambios, a menudo, musicales.
En España, la OTAN instaló sus bases durante la guerra fría, y además de cumplir su función estratégica, sirvieron como grietas por las cuales la cultura estadounidense permeó a la juventud de las poblaciones cercanas. No es casualidad, que cerca o en las propias ciudades donde se sitúan estas bases (Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Rota), aparecieran los primeros grupos de rap unos años más tarde. Por poner algunos ejemplos, 'Chojin', 'V. V', 'C.P.V', 'S.F.D.K' o 'Kultama'. Refiriéndose a los militares estadounidenses, este último apunta: «Los veías con esas zapatillas guapísimas, con esos carros, unos negratas enormes pero bien peinados y bien vestidos, con ropa que aquí en España no llevaba nadie y escuchando música que aquí no se escuchaba». Como ya se ha estudiado por parte de algunos autores, el impacto musical que generaron las bases militares de Estados Unidos fomentó que las emisoras de radio españolas y los antros nocturnos empezaran a mostrar interés en esas creaciones.
Dados sus orígenes, profundamente ligados a la marginación social y, quizas en su esencia, el hip hop esta asociado a una forma de resistencia cultural. Segun Frank T, «se podía usar el hip hop como un medio para contar algo importante, una protesta o lo que fuera, pero para contar historias de lo que ellos estaban viviendo». Sin embargo, el poder no solo se ejerce mediante la coerción militar o la fuerza. Para Gramsci, también se negocia a través de las instituciones culturales y los medios de comunicación. El hip hop, va perdiendo su aspecto reivindicativo y social para ser absorbido por el nihilismo, o mejor dicho, algo más vacío y con peores intenciones : la industria musical.
Los 90 coincidieron con un contexto neoliberal y globalizado. Yo no estaba pero me acuerdo. Durante este período, el hip hop en EE.UU. sufrió transformaciones que llegarón paulatinamente a España, reflejando la globalización y la mercantilización del género. Muchos artistas comenzaron a encarnan la noción de que el capitalismo, en su versión más individualista, es la ruta hacia el triunfo personal, y lo plasmaron explicitamente en sus letras. Esta exaltación del ego responde a a la adaptación al sistema en lugar de desafiarlo. Como diría Mark Fisher, «no hay alternativa". En este sentido, el cambio en la política de EE.UU. con Trump respecto a las democracias de Europa supone una confrontación de valores y un cambio simbólico que también deja ver su reflejo en el hip-hop. Este podrá ser más o menos incómodo para el sistema, pero de lo que nunca podrá desprenderse es de su antirracismo. Aunque los raperos vinieran desde siempre mostrando casi la misma arrogancia y la misma dineromanía que Trump, me resultó sorprendente el nivel de disonancia al ver a artistas como Kayne West o 50 Cent apoyándole. En España también tenemos nuestros propios Trumps y nuestros propios Kayne Wests pero en una versión más... como decirlo. Ver juntos al Jincho y a Abascal sería cuanto menos surrealista y cómico.